Lo primero que hizo Kutsuge Ginzburg al verme fue proyectar un puñetazo a mi cara.
Lo que no se imaginaba es que a mi me enviarían al calabozo (eso es lo que no entiendo) y a ella a urgencias.
¡Fue algo instintivo! Con tal mala pata que desencadenó una reacción en cadena en mi cuerpo... le bloqueé el ataque con una llave y claro, le partí el brazo por tres sitios.
¡Todavía resuenan en mis oídos sus berridos! Aunque he silenciado sus correos... Dudo que pueda aporrear el teclado por un tiempo.
¿El motivo de su enfado? La dichosa MOCHILA de Harry Lumley... me va a perseguir hasta la tumba... ¿Qué tendrá dentro? ¿Un Tigretón?
Después de salir del calabozo y deleitarme a base de sanciones... creo que podría empapelar el despacho de Kutsuge con todas ellas... y eso ya es decir... me llamaron para la activación del proyecto Hidra. Pero para ello, tenía que conseguir antes la MOCHILA.
Cuando fui a reincorporarme a mi puesto, ahí estaba Urtzia frente a la computadora, gestionando datos. Estaba estudiando el camino que había seguido la lucecita verde, antes de desaparecer del mapa, y estaba haciendo triangulaciones con datos obtenidos de otras misiones, para ver si encontraba una zona donde pudieran estar la mochila y los que se la llevaron.
Yo paso de gestionar los datos, siempre dejo esa faena para los del laboratorio que para eso están. Pero Urtzia quiere hacerlo ella misma, aunque creo que es de letras, por que cuando me senté a su lado y vi los datos, instintivamente, levanté el dedo y señalé un punto de la pantalla diciendo, es aquí.
Cogimos nuestros bártulos y nos dirigimos a la flota. Urtzia sacó su acreditación y pudimos sacar un vehículo. Estaba un poco cansada de que fuera secuestrando autobuses, pero que iba a hacer... si ya le había cogido el tranquillo.
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