¡No queda Cafeína!
Desde que trajeron a los locos de atar que estamos un poco saturados.
¡Ni proyecto Hidra ni santos Kjones!
¡Estamos en cuarentena y me dejé el café haciéndose mientras iba al baño, y cuando vuelvo ni café ni tarjeta... y cuando rasco mis últimos céntimos va y la Jpta de la máquina se los traga!
Ya ya... luego me dirán lo de la inmortalidad de la conciencia y que tengo que estar calmada... ¡Quién quiere cafeína si me tienen todo el día de los NERVIOS!
Tengo el brazo magullado de tanto pinchazo para los ptos análisis de sangre, otros están todo el rato metidos en la cápsula de rejuvenecimiento celular para ver si se les van las llagas del cuerpo... pero si cuando salen... ¡Están peor! A saber quien la limpia... ¿Es que no se dan cuenta que esto es una epidemia? ¡Al menos podrían separarnos!
A mi todavía no me afectado, bueno, sólo los nervios... había un tarado, que casi me arranca la mano de un bocado... ¡Jopetas! Yo por si acaso llevo el traje... Urtzia también lo lleva, y nos hemos tenido que liar a tortas con algunos... pero si es normal... ¡Se han acabado las golosinas!
Aunque... cada vez la gente está... no se como decirlo... es que dan asquito... parecen llagas supurantes andantes... y si siguen con su mala leche, al final, yo voy a pasar, encefalograma plano que se me acerque, encefalograma plano que me cargo.
Han llegado los de blanco. Estoy buscando una salida por los conductos de ventilación. Todavía no hay movilizaciones, pero voy anticiparme, pues me temo lo peor. El edificio está cercado, pero me conozco bien las instalaciones, pues muchas veces he tenido que escabullirme para evitar confrontaciones con la Jefa.
Urtzia no parece estar afectada, así que acepto apoyo. Hemos decidido bajar al sótano y desde ahí salir por la antigua canalización de agua. No es un sitio aconsejable, pero no aparece en el plano del edificio, pues es una estructura anterior a la edificación de la base de la división. Lo descubrí, cuando me acerqué a la zona de entrenamiento, cuando echaba un vistazo a las tareas de rehabilitación, bajo los cimientos.
Algo gordo está pasando pero lo estamos dejando atrás. Urtzia quiere volver... ¡Qué mania! Le he dicho que no la voy a esperar. Si se queda... ¡Mejor! ¡Menos carga!
Estoy en el laberinto que conforma la canalización de agua, me he metido en un buen lío, pues ante mi, veo que se bifurcan más y más y algunos se empequeñecen. Puedo escuchar el sonido del agua. Hay zonas encharcadas con aguas residuales. El olor es penetrante y nauseabundo, pero me debo dar prisa y seguir avanzando, siento que aunque estoy alejandome, el peligro me persigue.
No me doy ningún descanso. Tengo esa sensación asfixiante otra vez, como si me fuera a morir. Tengo que apartar de mi mente el recuerdo de ese día, pero la sensación, es la misma. Noto mi corazón palpitante en el pecho, mi respiración entrecortada, se me duermen las manos y me flojean las piernas, un sudor frío me recorre la nuca y siento un peso sobre ella. Me tambaleo y creo que voy a perder el equilibrio, pero sigo, estoy maximizando mis últimas fuerzas.
No puedo más, empiezo a pegar puñetazos en el techo, estoy intentando abrir una vía. El techo cede y empieza a caer tierra sobre mi. Aspiro y nado entre la tierra, con la esperanza de encontrarme con el sol. La última capa ha cedido y mi puño ha sido liberado, florece en el exterior, y tras de él, toda yo.
Respiro pesadamente y con avidez, intentando recobrar el aliento. Tengo medio cuerpo desenterrado e intento reptar hasta fuera. Escucho una explosión a lo lejos, el suelo donde yazco se derrumba y vuelvo a caer por el hueco que había excavado para escaparme. No sé cuantas veces llevo diciendo que estoy exprimiendo mis fuerzas, parece que no se terminen, pues todavía tengo aguante para un último intento, mientras vuelvo a ascender por el hueco, escucho corredizas a lo lejos, alguien intenta alcanzarme.
Me arrastro hasta ver la luz del día y me aparto de la zona inestable, busco en el accesorio de mi pierna, un explosivo, lo encesto por el agujero por el que he salido, le doy al detonador y escucho un grito. En unos segundos, de entre el polvo que se ha levantado y los escombros, se dibujan unas siluetas. Me palpo la espalda y desencajo la recortada y las apunto. Kutsuge Ginzburg me exige que no dispare. Por un segundo, lo dudo.
Urtzia aparece detrás de ella, junto a unos cuantos, me ha estado siguiendo con el dispositivo de localización, un día de estos se lo rompo en la cabeza... y cambiará los puntitos centelleantes por brillantes estrellas giratorias y otros puntos... Mete el dispositivo en su bolsa que lleva cargada en el pecho, y luego extrae unos explosivos de TNT y los lanza por el agujero. Kutsuge se me acerca y me indica que haga lo mismo. Me cuestiono su autoridad, pero obedezco.
Ellos quieren volver a las instalaciones, yo creo que es mejor retirarse y armarse, volver cuando estemos preparados. Kutsuge, alega que si no regresamos, los de blanco no podrán contenerlo. Por lo visto los afectados, se están volviendo irracionales y atacan a todo bicho viviente, y todo el que cae en sus manos, se contagia. ¡Cómo para regresar! Le digo que me marcho, que yo así por las buenas no voy a ninguna parte a ofrecer mi vida, que si ellos no la valoran que se vayan ellos... pero yo me largo que no voy a hacer el héroe, para acabar muerta o contagiada... que si no le gusta que me mande al consejo...
Kutsuge despotrica, agarra del brazo a Urtzia, pero ésta se suelta. El resto del grupo se siente dividido, como ya le dije antes a Urtzia, yo no voy a esperar a nadie y empiezo mi camino. Urtzia permanece a mi lado y otros dos se le adhieren.
Mientras los dejamos atrás, podemos escuchar, como Kutsuge comienza a sermonear y dar ordenes a los que quedan, pienso que se van a una misión suicida y tal vez no los vuelva a ver, sobretodo a ella... eso me alegra.
Otra cosa que me alegra... es que parece ser que Kutsuge se ha olvidado de la Mochila... por lo visto tenía que pasar algo de esta índole para que lo dejara estar... dichosa Mochila... como alguien me vuelva a hablar de ella... ¡ME LO CARGO!