Me he dibujado un reloj en la muñeca... para tener un control exhaustivo del tiempo... ¡Vivimos al borde de un caos apocalíptico!
El túnel apesta amoníaco... será que la serpiente todavía se revuelve, escupiendo piel y huesos contra las paredes..
He vaciado mi cargador contra un cabeza de cabrón que engullía almas... la chica escuálida sostuvo su mano, hasta que el monstruo emanó su último aliento... tenía medio cuerpo entre tinieblas... y parecía que las sombras la acariciaban... arrastrándolo hacia lo que parecía un infierno...
He sentido el frío en mi nuca... y un susurro en mi oído... la niña escuálida me habla... pero desconozco las palabras que utiliza... Me giro... pues mi intención es exterminarla... pero ya se ha ido... y con ella las tinieblas...
Me observo mis manos, limpias de sangre, levanto la vista y contemplo la estancia... ¿Dónde están todos? La serpiente, el cabeza de cabrón, la niña escuálida...
Urtzia Jünger yace en el suelo... le tomo el pulso... todavía esta viva... a veces siento el impulso de rematarla... pero me acerco a su cara... está sonriendo...
Cruzamos el túnel... llegamos al andén... está todo iluminado... Las paredes están cubiertas de manchas de sangre... y sentado en un asiento metálico de cuatro plazas... reposa un viejo... me hace señales para que me acerque...
Se identifica como mi futuro maestro... por un módico precio de 60 euros... Voy a decir algo pero el viejo me obliga a callarme, colocando su mano sobre mi boca... luego, me agarra del brazo y casi arrastras me hace seguirlo hacía fuera... le digo que se detenga... Urtzia todavía está en el suelo... y el viejo se sorprende... y exclama: ¿Ahora te preocupa?
Voy a por Urtzia, y cargando otra vez con ella... me giro a por el viejo... pero ha desaparecido... también las manchas... incluso Urtzia... todo es bullicio...
Pero... ¿Qué es esto?
Urtzia me indica que debemos tomar este tren... el blanco esta dentro.
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