Esta semana tuve la evaluación mensual que efectúa la División. Por lo visto están considerando ascenderme. Con la promesa de un ascenso, creen que así dejaré de hacer lo que hago y me ajustaré a las normas.
La sesión ha empezado bien hasta que uno de los miembros, que no iba a ser otro que Gabriel Gremnitz ha empezado a sacar fotos, yo le he pedido si me podía hacer unas copias para poder colgarlas en las paredes de mi nuevo hogar... pero no le ha parecido adecuado. Se suponía que tenía que avergonzarme, en lugar de recrearme en mis obras.
Gabriel Gremnitz se quejaba que un porcentaje, tampoco muy elevado de mis resultados, no los podían presentar a los clientes y tenían que maquillarlos, y en otros casos, simplemente, no había resultados, aunque el trabajo se había efectuado y no les quedaba otra que enseñarles un vídeo del proceso, si es que lo había, o presentar evidencias de que había sido efectuado.
Lo entiendo, ellos querrían que fuera más Urtzia Jünger, que parece la representante de la nueva generación de lo que será, en un futuro, el cuerpo de elite, sin embargo por ahora está bajo mi supervisión. Considero que las nuevas forma de hacer, que es lo que quieren que se aplique e inculque a la novata, son higiénicas y rápidas.
Existe la forma eficaz en que llegas a tu víctima a traición y le clavas un punzón en la base posterior de la cabeza. Su sistema se apaga y muere en pocos instantes sin saber de donde le ha venido. Esta es la opción que desde hace poco viene por defecto en el contrato.
Pero también existe la forma eficiente, mediante jeringuilla, se retiene a la víctima y se le informa de que va a morir, pero se le trata con respeto y se le acompaña en su muerte, incluso se les permite escribir cartas en ese periodo de tiempo, para despedirse de sus seres queridos.
Como ya he dicho, yo he tenido que practicar ambos casos, por que al cliente se le debe presentar los resultados, es decir, los cadáveres, pues es una prueba fehaciente de que el trabajo se ha llevado a cabo. Sin embargo, en algunas ocasiones sigo como antes cuando te decían a quien matar, pero no como matarlo, y es por eso que en cada evaluación tenemos el mismo conflicto, pues no les gusta que sea tan creativa.
No recuerdo cuanto tiempo hace que llevo en esto, pero son muchos años ya, y me he ajustado a las normas, digamos que en un 90% de los casos aplico ambas operativas, pero cuando el cliente, no especifica cual quiere por que le da igual por que dice que la víctima es un gusano, y realmente, lo es, aprovecho para recrearme.
Muchos clientes, si supieran la verdad, en lugar, de la maquillada, seguro que me felicitarían. No soy una justiciera, pero hay clientes, que se gastan sus ahorros para acabar con el ser que destruyó su familia, que mancilló a sus hijos, algunos siendo cautivos durante tiempo, sufriendo vejaciones diarias.
Hay clientes, que no quieren que un violador, pedófilo, asesino o terrorista, quede libre, o bien, acabe en manos de la justicia para que pase el resto de sus días a mantel puesto en una cárcel o condenado a una muerte higiénica. Es allí donde entra la Organización, nuestra División, la de las Gorgonas, se ocupa de los terroristas, desde el cerebro con traje hasta el último peón ejecutor.
Algunos de estos tipos que han participado dentro de la acción terrorista tal vez merezcan una de las dos opciones, por que a lo mejor, aunque han sido parte activa del proceso, su participación no deja de ser cuestionable, pero hay otros, que si les das una de las dos opciones, ¿No sería lo mismo que aplicarle la pena capital por parte de la justicia?
Así que tras exponerles esa cuestión, me dejaron marchar, para seguir ellos la evaluación sin mi. Si en el fondo lo sé, no nos pagan para pensar si no para ejecutar. Tal vez , mostrar como resultado a un cliente, un hombre cubierto de chinchetas... no sea serio, pero seguro que si les enseñaran los resultados tal y como los dejo, pasarían del rollo de las dos opciones y querrían más Chinchetaman...
Como hecho de menos... el decir... ¡Me dicen a quién matar... Pero no como!
La sesión ha empezado bien hasta que uno de los miembros, que no iba a ser otro que Gabriel Gremnitz ha empezado a sacar fotos, yo le he pedido si me podía hacer unas copias para poder colgarlas en las paredes de mi nuevo hogar... pero no le ha parecido adecuado. Se suponía que tenía que avergonzarme, en lugar de recrearme en mis obras.
Gabriel Gremnitz se quejaba que un porcentaje, tampoco muy elevado de mis resultados, no los podían presentar a los clientes y tenían que maquillarlos, y en otros casos, simplemente, no había resultados, aunque el trabajo se había efectuado y no les quedaba otra que enseñarles un vídeo del proceso, si es que lo había, o presentar evidencias de que había sido efectuado.
Lo entiendo, ellos querrían que fuera más Urtzia Jünger, que parece la representante de la nueva generación de lo que será, en un futuro, el cuerpo de elite, sin embargo por ahora está bajo mi supervisión. Considero que las nuevas forma de hacer, que es lo que quieren que se aplique e inculque a la novata, son higiénicas y rápidas.
Existe la forma eficaz en que llegas a tu víctima a traición y le clavas un punzón en la base posterior de la cabeza. Su sistema se apaga y muere en pocos instantes sin saber de donde le ha venido. Esta es la opción que desde hace poco viene por defecto en el contrato.
Pero también existe la forma eficiente, mediante jeringuilla, se retiene a la víctima y se le informa de que va a morir, pero se le trata con respeto y se le acompaña en su muerte, incluso se les permite escribir cartas en ese periodo de tiempo, para despedirse de sus seres queridos.
Como ya he dicho, yo he tenido que practicar ambos casos, por que al cliente se le debe presentar los resultados, es decir, los cadáveres, pues es una prueba fehaciente de que el trabajo se ha llevado a cabo. Sin embargo, en algunas ocasiones sigo como antes cuando te decían a quien matar, pero no como matarlo, y es por eso que en cada evaluación tenemos el mismo conflicto, pues no les gusta que sea tan creativa.
No recuerdo cuanto tiempo hace que llevo en esto, pero son muchos años ya, y me he ajustado a las normas, digamos que en un 90% de los casos aplico ambas operativas, pero cuando el cliente, no especifica cual quiere por que le da igual por que dice que la víctima es un gusano, y realmente, lo es, aprovecho para recrearme.
Muchos clientes, si supieran la verdad, en lugar, de la maquillada, seguro que me felicitarían. No soy una justiciera, pero hay clientes, que se gastan sus ahorros para acabar con el ser que destruyó su familia, que mancilló a sus hijos, algunos siendo cautivos durante tiempo, sufriendo vejaciones diarias.
Hay clientes, que no quieren que un violador, pedófilo, asesino o terrorista, quede libre, o bien, acabe en manos de la justicia para que pase el resto de sus días a mantel puesto en una cárcel o condenado a una muerte higiénica. Es allí donde entra la Organización, nuestra División, la de las Gorgonas, se ocupa de los terroristas, desde el cerebro con traje hasta el último peón ejecutor.
Algunos de estos tipos que han participado dentro de la acción terrorista tal vez merezcan una de las dos opciones, por que a lo mejor, aunque han sido parte activa del proceso, su participación no deja de ser cuestionable, pero hay otros, que si les das una de las dos opciones, ¿No sería lo mismo que aplicarle la pena capital por parte de la justicia?
Así que tras exponerles esa cuestión, me dejaron marchar, para seguir ellos la evaluación sin mi. Si en el fondo lo sé, no nos pagan para pensar si no para ejecutar. Tal vez , mostrar como resultado a un cliente, un hombre cubierto de chinchetas... no sea serio, pero seguro que si les enseñaran los resultados tal y como los dejo, pasarían del rollo de las dos opciones y querrían más Chinchetaman...
Como hecho de menos... el decir... ¡Me dicen a quién matar... Pero no como!
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